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¿Es importante enseñar relajación a los niños?

En la psicología emocional, la relajación se entiende como un estado del cuerpo y de la conducta similar al estado emocional, pero contrario porque las emociones negativas, como la agresividad y el estrés consumen un gran nivel de actividad fisiológica. Sin embargo, las emociones positivas, como es la relajación, conlleva un nivel de activación fisiológico mínimo.

El principal objetivo de las técnicas de relajación es aportar al individuo las herramientas para gestionar las emociones negativas que surgen a lo largo de las actividades del día a día.

¿Qué buscamos con la relajación?

  • Aprender a relajarnos para eliminar tensiones de la vida diaria.

  • Aprender a conocerse a uno mismo.

  • Ejercitar la atención a través de la mente, utilizándola de manera positiva.

  • Saber gestionar situaciones emocionales y conflictos personales.

  • Trabajar el autocontrol.

Aprender a relajarse es un aprendizaje muy valioso desde edades tempranas. Los niños albergan gran energía en sus cuerpos y enseñarles a canalizarla y a modularla en función del contexto en el que se encuentran, será de gran ayuda a lo largo de las etapas vitales que irán superando. A diario los niños asisten al colegio siguiendo una rutina y unas normas, aspectos que generan tensión y en muchas ocasiones frustración en los pequeños. La regulación de estas emociones no es un mecanismo automático que venga programado en nuestros cuerpos, sino que es un aprendizaje más. A través de las técnicas de relajación acercaremos a los más pequeños al conocimiento y gestión de sus propias emociones, lo que servirá como medio de expresión y liberación.

Los beneficios que aporta la relajación son varios, como la disminución del estrés en los músculos y en la mente, bienestar global, aumento de la confianza, refuerzo de la memoria y la concentración, fomento de la sensibilidad y mejora del sueño.

Los ejercicios de relajación se recomiendan para niños a partir de los 5 años, sin obligarlos, sólo motivándolos y despertando su curiosidad e interés, ya que la relajación es una actividad voluntaria.

Además, debemos tener en cuenta que uno de los principales problemas que se pueden encontrar en el entrenamiento es la timidez del niño, que se observa en los ejercicios de tensar y relajar (especialmente la cara). Puede reírse y encontrar chistoso el ejercicio, sin embargo lo más efectivo será ignorar esas risas y señalar que es parte del procedimiento y que deben continuar. Parar la actividad para regañarles será un error, puesto que además de cohibirlos, conseguiremos que abandonen y se frustren.

Para realizar estas técnicas con los niños debemos llevar a cabo las siguientes adaptaciones:

  • Deben aprender primero los grupos grandes de músculos (brazos y piernas).

  • Utilizar reforzadores concretos (pegatinas, actividades gratificantes…) y también sociales (sonrisas, halagos, caricias, etc.).

  • Se pueden utilizar juguetes (muñecos de trapo, silbatos, molinillos de viento, etc.).

  • Instrucciones más simples y más cortas.

  • Las sesiones deben de ser más cortas y más frecuentes para compensar la falta de atención del niño. Una sesión puede durar unos 15 minutos.

  • Para los ejercicios de respiración se pueden usar juegos; hacerles soplar por un silbato sin que este suene, inflar un globo, hacer pompas de jabón, etc. Para que los niños puedan disfrutar con la relajación debemos plantearla a través de juegos.

En las descargas os dejaré algunas técnicas de relajación y un par de juegos para desarrollarla

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