¿Qué es el diálogo interno y cómo afecta?
El diálogo interno es una capacidad innata que la gran mayoría de las personas poseen y que favorece el recuerdo de cosas importantes, la organización y el análisis del entorno. En otras palabras, es la facultad que tenemos para hablar con nosotros mismos o la forma de comunicación interna entre el pensamiento y las emociones. El lenguaje interior es un propio lenguaje que se hace consciente alrededor de los 5 o 7 años y que permite a las personas comprender y regular sus propias emociones y acciones.
Para Vygotsky existe un pensamiento previo e independiente del lenguaje, que a partir de un momento determinado en el desarrollo se funde con el pensamiento a través de la interiorización y de la función reguladora. De esta forma se crea el pensamiento verbal. Por lo que sabemos que el lenguaje comienza teniendo una función comunicativa y social que al unirse al pensamiento desarrolla una no comunicativa. Para Piaget esto es el lenguaje egocéntrico, y Vygotsky sostiene que a partir de esta habla egocéntrica se desarrolla el habla interna.
Cabe preguntarse si todas las personas poseen este diálogo interno. La respuesta que da la ciencia a esta pregunta es que la mayoría de las personas mantienen esa conversación consigo mismas, pero hay otras con un pensamiento más visual y abstracto que no practican ese diálogo interior. Trabajos como los de Fernyhough y Hulburt, han descubierto que existen personas que no procesan lo que ocurre siguiendo la narrativa textual, si no que algunas lo hacen de una manera visual a través de imágenes o mediante sensaciones.
La neurocientífica Lilian Vallés, dice que esto depende de cada persona, las hay más enfocadas al pensamiento visual, al lingüístico o al que se expresa a través de sensaciones. Incluso hay personas que tienen todas esas formas de representar la realidad y las combinan según la situación. Lo más reseñable de estas investigaciones, es que descubrieron que quienes aseguraban no usar la voz interior, presentaban más dificultades para explicar sus ideas o pensamientos.
¿Qué poder tiene esta habla interna?
El diálogo interno cambia el cerebro ya que puede fortalecer las áreas cerebrales y ayudar a manejar el estrés, las emociones y a resolver problemas. Por ello deberíamos ser más conscientes de cómo afecta a nuestra salud psicológica y por lo tanto a la de los niños y niñas. Trabajar en este aspecto desde muy pequeños es importantísimo para la construcción de su autoestima. A diario escucho en las sesiones a pequeños y pequeñas, y no tan pequeños, haciendo atribuciones negativas sobre sí mismos. Es frecuente observar a alumnos y alumnas que presentan dificultades de aprendizaje emitiendo juicios de valor en alto hacia sí mismos del estilo: “ soy tonto”, “no valgo para nada”, “todo me sale mal”, etc. Es de gran relevancia detectar y trabajar este aspecto con ellos y hacerles conscientes de lo importante que es hablarse bien para la conformación de su autoestima.
¿Qué dos tipos de diálogos internos podemos establecer?
A Mahatma Gandhi se le atribuye un proverbio que dice: “ Cuida tus pensamientos porque se volverán palabras. Cuida tus palabras porque se volverán actos. Cuida tus actos porque se volverán hábitos. Cuida tus hábitos porque forjarán tu carácter. Cuida tu carácter porque formará tu destino. Y tu destino será tu vida”. Lo que nos decimos en nuestra mente y nos repetimos continuamente marcará la manera en la que observemos la vida y gestionemos el día a día.
Existen dos tipos de diálogo interno: el negativo y el positivo. El diálogo interno positivo se caracteriza por tener un pensamiento esperanzador y alegre, basado en las posibilidades. De esta forma percibiremos nuestro entorno como un lugar seguro y de confianza a través del cual explorar nuestras capacidades. En cambio, si el diálogo interno es negativo, nos centraremos en las limitaciones, en la inseguridad y la frustración. Esta voz de la mente exagera, nos inventa fallos que en realidad no cometemos y nos culpabiliza. Es verdad que no siempre se tienen pensamientos positivos o motivadores, pero una cosa es ser conscientes de los errores o pequeños fallos, y otra muy diferente es magnificar pequeños descuidos o situaciones difíciles. Por ello es de suma importancia detectar en los niños y niñas esta tendencia desde edades tempranas e invitarles a que utilicen palabras amables consigo mismos y a encontrar el origen de esos juicios, como puede ser la frustración por sus dificultades de aprendizaje, por las palabras que sus figuras de referencia utilizan hacia ellos, etc. Pues, en muchas ocasiones, los padres son muy estrictos y no atribuyen importancia a los éxitos, pero sin embargo, sí se enfocan en los errores que los niños y niñas cometen.

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